domingo, 22 de mayo de 2016

Marta Rodríguez, un cine ético.


Existe una famosa frase, ”Un hombre sin memoria es un hombre sin pasado. Pero un hombre sin sueños en un hombre sin futuro”, que a mi parecer, resume todo lo que el arte ha sido capaz de hacer a lo largo de la historia; la expresión artística ha plasmado la realidad de cada época en la que se ubica. Desde la antigua Grecia, en donde el hombre era esculpido como un ser inmortal dentro de sus construcciones arquitectónicas, pasando por el rococó, el arte gótico (en las iglesias), el renacimiento, y finalmente hasta el arte contemporáneo situado sobre todo en el siglo XX.  Cada uno, desde sus experiencias estéticas reflejan el entorno social al que pertenecen, y posteriormente, a causa de ellos aparecían las vanguardias con nuevos estilos estéticos; querían plasmar los cambios sociales.

Desde esta perspectiva, el papel del arte es, por una parte, construir memoria y por otra parte, sensibilizar a aquel que lo ve. La expresión artística lleva a sus espaldas el hombre en el tiempo.



Marta Rodriguez se ha convertido en un símbolo del cine político latinoamericano muy importante. No es un secreto que los medios masivos de comunicación tienen hundida a la mayoría de la población en la ignorancia. Los principales proyectos audiovisuales y cinematográficos realizados en el país, en especial el cine y la televisión, buscan el éxito comercial, más allá de una sensibilización en el espectador. Son muy pocos los proyectos artísticos con fines más trascendentales que se apoyan.  Tristemente este hecho afecta mucho a la sociedad en la que vivimos, puesto que no hemos sido capaces de superar una etapa de violencia, tampoco nos hemos interesado conjuntamente por solucionarla. En esta medida, el papel de esta realizadora es imprescindible dentro de nuestra sociedad, es una herramienta que se debe aprovechar para llenarnos de conocimiento, conocimiento que servirá como puente de reflexión, y posteriormente de acción. Esta mujer, desde sus estudios de la antropología, sociología y filosofía, cuenta al que quiere escuchar y ver, aquello que nadie se atreve mucho a contar, le da voz a los marginados, le da vida a aquél que ha sido ignorado, y que ha luchado, y sufrido, y los archiva en la memoria histórica de un país. Todo ello plasmado desde su primer documental Chirchales del año 1971, una familia víctima del desplazamiento forzoso se ve obligada a trabajar bajo condiciones laborales injustas, una vida digna es lo que buscan día a día. En este documental, no solamente se exponen las causas de éste problema (el conflicto armado), sino que además se expone también la insuficiencia del gobierno por brindar ayuda a estas personas.  Los Campesinos del año 1975, semejante a Chirchales, la arbitrariedad burguesa sobre las tierras campesinas mantienen al trabajador oprimido y necesitado. Para el terrateniente, la tierra es comercio, y para el campesino es cultura, es tradición y su estilo de vida. Pero hoy en día ¿qué queda de esa tradición? no más que explotación, abandono y perjuicio. Memoria Viva del año 1993, tal vez uno de los documentales que más impacto me ha causado, expone  cifras exactas, en una cultura muy alejada a la conocida de la gran ciudad, y que demanda y exige la construcción de la paz. Por nombrar ejemplos, estos y todos los documentales de la autora, con el mismo ánimo de reconocimiento social.

Más allá que proyectar las imágenes sobre las diferentes realidades sociales, esta memoria ayuda a entender el porqué. El porqué de la situación que viven estas personas, el porqué de la guerra. Al comunicar esto, el espectador más allá de encontrar una solución inmediata gracias a la obra, conseguirá reflexionar sobre aquello que le es mostrado. Con buen ánimo y voluntad podrá tomar medidas frente al asunto desde sus propias capacidades, si quiere. Una vez más, el arte busca sensibilizar a las personas para que puedan reflexionar sobre la realidad que se le está siendo expresada. El artista debe esforzarse por evocar emoción en el humano, aquel es el camino a la introspección, el artista logra hacer su cometido.

Considero que las artes son un campo abierto en el que cada quien decide que sembrar. Ningún artista está destinado a ser partidario de la resolución de conflictos sociales, políticos, etc... Él/ella misma decide la finalidad de su obra.  Sin embargo considero que cada quien, como personas y no solamente artistas, debe tener presente la memoria de su pasado (no vivir aferrado en ello por supuesto), el conocimiento y aceptación de este es una especie de reconciliación consigo mismo que le permitirá a la persona tener conocimiento de quien se es y así saber lo que se quiere ser.

Para quien no conozca de Marta Rodriguez y Jorge Silva: https://www.youtube.com/watch?v=1VhjPf7M1uU 

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