sábado, 21 de mayo de 2016

La ética en la educación


Antes de comenzar a definir o especular sobre cuál debería ser la ética de un profesional de la educación, quisiera citar una breve definición sobre lo que significa ser un docente.

           La docencia es aquella actividad que realiza un individuo que se dedica a enseñar o que realiza acciones referentes a la enseñanza. La palabra deriva del término latino docens, que a su vez procede de docere, "enseñar". En el lenguaje cotidiano, el concepto suele utilizarse como sinónimo de profesor o maestro, aunque su significado no es exactamente igual. El docente o profesor es la persona que imparte conocimientos enmarcados en una determinada ciencia o arte. Sin embargo, el maestro es aquel al que se le reconoce una habilidad extraordinaria en la materia que instruye.1

A partir de lo anterior, podemos reconocer al docente como una persona que adquiere habilidades pedagógicas que le permitan convertirse en agente activo en el proceso de aprendizaje de otras personas, y no necesariamente debe contar con gran maestría en la materia que instruye, su principal preocupación debe ser comunicar y transmitir. Al tratarse de una figura que interviene en el desarrollo intelectual de una gran cantidad de personas lleva consigo una gran responsabilidad social, su proceder ético no solo se manifiesta a partir de lo que enseña y se deriva de su conocimiento sino también a partir de su postura como persona perteneciente a la sociedad, lo que significa que debe actuar de una manera coherente con lo que piensa buscando que el alumnado entienda también el principio de individualidad.

Desde mi punto de vista existen tres principios básicos con los que debe contar un docente para considerar ética su labor: primero la vocación, sabemos que la gran mayoría de profesiones requieren de ello y esta no puede ser la excepción, es claro que cuando se siente afinidad por algo se hace mejore; en segundo lugar estaría la formación, nadie puede hablar con certeza ni con seguridad de lo que no sabe, sería una total irresponsabilidad transmitir conocimientos erróneos, por eso el docente debe formarse todo lo que sea posible y así logrará mayor interés en su alumnado; y por último el deber, la docencia entendida como una profesión se inscribe dentro de instituciones las cuales exigen el cumplimiento de ciertos deberes. El cumplimiento de estos tres principios fortalecería la educación, por ende el desarrollo de una mejor sociedad.

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  1. Tomado de http://www.monografias.com/trabajos99/etica-profesional-ambito-profesion-docente/etica-profesional-ambito-profesion-docente2.shtml


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