jueves, 25 de junio de 2015

La información oculta para el periodismo obvio, “El Rio que se Robaron” por Sebastián Martínez

Un título interesante, que denota algo sobrenatural, que denota algo imposible, ¿Cómo puede robarse el rio? ¿Quién es capaz de hacerlo? Traje a lugar al leer tal título ciertos mitos o leyendas que leía de niño, donde pictóricos personajes se ensañaban en hazañas como esas, sobrenaturales, imposibles para el raciocinio del hombre; como la leyenda azteca de los animales que quisieron robar el sol, o el mito griego de Icaro quien es capaz de robarle el fuego a los dioses. Dichos relatos son máscaras, historias con una connotación aún más fuerte detrás de su literalidad con nociones universales de la humanidad, ante la ambición, la vida, la muerte, la divinidad o el azar. Sin embargo, parece que este no es un título que traiga a lugar este método de discurso, y de lo que en verdad trata “El Río que se Robaron” es del rio que se robaron.
Vaya suerte, estamos en Colombia, el país de la desigualdad, el país donde pueden robarse hasta los ríos, ¿quién lo creería? Creo que nadie, pero después de que nos explican cómo es posible, creo que todos, pues es un caso más de absurda corrupción y de absoluta negligencia de un estado al que ya estamos acostumbrados y resignados.
Este documental da a conocer como la multinacional que explota el carbón del cerrejón, al hacer una represa junto a la mina para cubrir su necesidad hídrica para la extracción, ha secado el río Ranchería para poblaciones continuas al cauce, poblaciones indígenas, quienes no han tenido ninguna reparación y hasta el momento ninguna solución para su debido derecho de acceso al agua potable.
Es un caso del que pocos hablan, es una problemática social bastante grave. Quienes lo hacen puede que realmente se vean perseguidos y amenazados, es una notable valentía, dar a la luz tal información. Pero, ¿cómo se está dando a luz tal información?
A través de testimonios de activistas de la población indígena, políticos, abogados, personas de la población afectada, y un representante de “el Cerrejón” -la extractora de carbón-, se conforma una denuncia en torno a la mala utilización del recurso hídrico y de cómo el país a partir de su plan de desarrollo prioriza y resuelve a favor de la extractora de carbón sobre los derechos fundamentales de la población indígena. Sin embargo, este discurso es dado por un tratamiento audiovisual que se ha vuelto nocivo en los medios de comunicación que intentan dar a la luz pública los distintos y escandalosos casos de corrupción y negligencia del estado, y es evidenciar a través del dolor de los demás, las lágrimas, la música dramática, el zoom a los rostros demacrados, entre otras superficialidades. Además, no hay ningún cuidado en la utilización de la imagen o el sonido. Tal información está siendo transmitida con una cámara mal emplazada y un sonido totalmente irregular, obviando la buena utilización del mecanismo de expresión, en este caso lo audiovisual, y replegándose explícitamente a la información que pueda transmitir.

El documental en sí deja un sin sabor del manejo de la información y de cómo se está transmitiendo. Al emplear un medio como el audiovisual se debe tener en cuenta unos parámetros de aceptación técnica que las personas pueden evidenciar fácilmente gracias a la permanente invasión audiovisual en la vida cotidiana. Dejando esto de lado, el documental se conjuga como una denuncia a la extractora del carbón, dejando de lado otras situaciones y consideraciones que deben darse de la población indígena, que ha sido abandonada y violentada, años atrás de la llegada de esta extractora minera.   

¿Cómo retratar el cuerpo? Por Paloma Rincón y Sebastián Martínez


LA BIOPOLÍTICA DE FOUCAULT EN LA BATALLA DE ARGEL

JUAN CAMILO MORALES BENAVIDES
ÉTICA Y CULTURA
PROFESOR JUAN CARLOS DAZA

BIOPOLÍTICA EN LA BATALLA DE ARGEL

Michael Foucault se dedicó a estudiar lo referente al poder y a la estratificación y jerarquización de la sociedad, es por esto que en sus estudios nace el concepto de biopolítica que no es más que la política concerniente a la vida de los habitantes de determinada sociedad, su natalidad, longevidad y muerte. Ahora bien, con respecto a la película La Batalla de Argel, vemos como el personaje principal se ubica en una sociedad de opresión gracias a la colonia francesa, por lo que él, luego de presenciar la ejecución de un preso perteneciente al nacionalismo argelino, decide formar parte de la revolución. 

 Creo que en este punto, y según Foucault, la biopolítica se encuentra justamente en el hecho de ejecutar al preso nacionalista. En primera instancia porque se deja en claro ese supuesto poder omnipresente del soberano que legitimiza un asesinato, como si la vida de este fuera de su pertenencia simplemente por el hecho de ser un ser político. Dice Foucault: “(...) frente al poder, el súbdito no está, por pleno derecho, ni vivo ni muerto. Desde el punto de vista de la vida y la muerte, es neutro, y corresponde simplemente a la decisión del soberano que el súbdito tenga derecho a estar vivo o eventualmente muerto, (...)” (Foucault, 2000: 218). Y además de esto dice: “En definitiva, el derecho de matar posee efectivamente en sí mismo la esencia misma de ese derecho de vida y de muerte en el momento en que puede matar, el soberano ejerce su derecho sobre la vida.” (Foucault, 2000: 218). 


REFERENCIAS

  • Foucault, Michel. (2000). Defender la Sociedad: Curso en el Collège de France (1975-1976). Traducción al castellano de Horacio Pons. Primera edición. Primera reimpresión. Fondo de Cultura Económica de Argentina S. A. Buenos Aires, Argentina. 
  • La Batalla de Argel. (1966). Gillo Pontecorvo.

ANÁLISIS DOCUMENTALES A LA LUZ DE GEERTZ: JUAN CAMILO MORALES


JUAN CAMILO MORALES BENAVIDES
ÉTICA Y CULTURA
DOCUMENTALES COLOMBIANOS A LA LUZ DE GEERTZ



Aunque ambos documentales, tanto Impunity de Lozano y Morris como el de Los Falsos Positivos de Bruno y Carrillo, tratan de temas muy similares con respecto a el conflicto armado colombiano (La ley de Justicia y Paz y los falsos positivos cometidos por el ejército, respectivamente) el hecho de que sean realizadores diferentes, y en primera instancia que sean de diferentes nacionalidades, hace que el tinte del producto final se sienta de una manera diferente para aquellos que los han visto.

Con el primero, Impunity de Lozano y Morris, tenemos claramente una visión propia de este conflicto. Lozano es un colombiano que ha vivido la situación de su país, es un agente activo de esta comunidad y por lo tanto forma parte de este urdimbre que es la cultura colombiana. 

De esta manera el producto que realiza se muestra un poco más claro con su objetivo de denuncia frente al presidente Alvaro Uribe y su Ley de Justicia y Paz, como víctima e implicada directa de este proceso. Su manera de proceder es por tanto más directa, y utiliza la coralidad, es decir, la masa de gente, como personaje único para decir lo que tiene que decir; en esta medida muestra el contexto social de una manera más global.

Por el otro lado tenemos el de los falsos positivos de Bruno y Carrillo, quienes no son colombianos, y como extranjeros tienen una visión ajena al contexto intrínseco del país. Ellos toman por lo tanto un papel de etnógrafos que vienen a desentrañar misterios de una cultura diferente y a descubrir, a medida que realizan el documental, los diferentes códigos y signos de los colombianos. 

Es por esto que utilizan a unos personajes concretos y con ellos, a partir de sus vivencias y de lo que les cuentan en sus entrevistas, empiezan a desarrollar su historia, a investigar en el camino, y a ir descubriendo todo el meollo del asunto mientras van mostrando sus hallazgos al espectador. En este punto difieren mucho de Impunity, pues en este ya se tenía de antemano muy claro el problema, pues se hacía parte de él.

Sin embargo no se puede decir que en ninguno de los dos se haya hecho etnografía, pues es muy probable que aún cuando en Impunity se tenía más claro, por parte del realizador, la cultura de la que se estaba tratando, todo proceso documental requiere de una investigación exhaustiva, y principalmente un trabajo de campo en el cual se encuentren las personas involucradas que expondrán en cámara el problema, archivos históricos y de contexto, ubicar bien el espacio de los hechos, entre muchas otras cosas, y ahí es donde, según Geertz: “hacer etnografía es establecer relaciones, seleccionar a los informantes, transcribir textos, establecer genealogías, trazar mapas de área, llevar un diario, etc!.


 Así pues, se puede constatar que al realizar la investigación de un documental, tanto ellos, como cualquier realizador serio, debe ponerse en los zapatos de un antropólogo y hacer etnografía, aún sin saber que la está haciendo, para llevar a cabo su producto, un producto que a la larga resulta ser antropológico.

La generación de las víctimas “Pizarro” de Simón Hernández Por Sebastián Martínez R

Es difícil encontrar un relato íntimo que logre acercar al espectador al sufrimiento, la desazón, la negligencia y la resignación, de cualquier persona que pueda considerarse victima en nuestro contexto campal, de un conflicto de más de 60 años, sin hacer de esto un relato amarillista o llevar estos sentimientos a un retrato superficial de una generación que carga los crímenes de lesa humanidad que vimos, escuchamos o vivimos como infantes.
De Pizarro habré visto un par de reportajes y leído algunas crónicas. Un personaje que llama mucho la atención, pues de los muchos líderes guerrilleros que habrá y tendrá nuestro país, se constata que él y algunos de sus compañeros insurgentes perseguían un ideal de cambio a pesar de haber crecido en una clase alta y elitista. Todo esto, claro está, interpuesto por un manojo de arandelas que cubren cualquier tipo de información y que dejan la imagen del comandante fanático  desdibujando la figura humana que albergo en sus años de lucha. Precisamente, el lado “humano” de Pizarro, es el que nos deja ver el documental a través del relato de su hija Maria José.
Traigo a acotación el documental “Carta a una sombra”, documental de la vida de Héctor Abad Gómez, realizado por su nieta Daniela Abad. Traigo al texto tal documental, ya que encuentro varias similitudes entre estas dos obras al momento de interpretar el discurso “ético” en la transmisión de la información de dos personajes que fueron asesinados por atacar las fallas de un estado inoperante, y por querer dar un cambio al país en el que vivían.
Ambos documentales recurren, como primer hilo narrativo, al testimonio de los hijos de estos dos personajes, haciéndolos protagonistas, introduciéndose en su círculo cotidiano, dándolos a conocer como víctimas del conflicto.  Por una parte Maria José Pizarro, y por otra Héctor Abad Faciolince. Su función en ambos documentales, es dar a conocer la figura de dos hombres que se llevaron a la tumba la postura de indomables, críticos y revolucionarios, pero que dentro del hogar promulgaban la moral y las buenas costumbres a partir de la literatura y el arte. Durante el documental, tanto Maria José como Héctor recrean la figura, ausencia, y afecto hacia sus padres a partir de poemas, cartas y declamaciones, dejando al tanto una caracterización oculta para el espectador de dos seres humanos que pueden lograr una identificación con cualquier persona del común, tejiendo un puente entre esa figura que han hecho para ellos los medios de comunicación y su verdadera identidad.
Por otra parte, ambos documentales yuxtaponen esta narrativa intimista y lirica con la crónica de cada personaje, dando un contexto histórico a quien se encuentra inspirando el relato de su propio hijo e hija y dando un contexto a las generaciones que no tuvieron una cercanía a esta  Este contexto histórico es dado bajo una visión humana de cada personaje, pues no hacen hincapié en los ideales o el partido político de Pizarro, ni tampoco de la estricta relación de Abad con la política. El montaje es dinámico, intervienen entrevistas de personas allegadas, es clara su visión de informar los hechos que sucedieron, y por supuesto, aunque sean hechos que se han escrito en libros y grabado en más documentales, es trascendental como están complementando la visión de cada personaje con los testimonios y la rutina de sus hijos. Aquí es donde denota el discurso como unidad y la información se hace clara y digerible de manera limpia y sin artificios o espectacularización ante el conflicto y el dolor de los demás.
Estos documentales no tratan de dar pistas sobre los asesinos de cada quien, o los políticos que pudieron ser cómplices, o si tenían ideales correctos y luchaban con justa razón; se trata de reconocer la generación que tuvo que ser víctima, y de cómo esa generación lleva a sus hombros ya no los ideales de sus padres, sino la búsqueda de la verdad.
                                                         

miércoles, 24 de junio de 2015

Titulo: Las cámaras ¿quien vigila a quien? 
Realizado por: Johana Parra y Mauricio Casilimas
Sinopsis: Un comentario sobre el uso de las cámaras como forma de vigilancia.






martes, 23 de junio de 2015

Titulo: Relatos Monstruosos.
Realizado por: Antonio Mariño y Jefferson Romero.
Sinopsis: Un comentario sobre el uso de las imágenes con contenido de violencia desproporcionada.

https://www.youtube.com/watch?v=czomftvXS-0

domingo, 21 de junio de 2015

¿Cuándo repararemos a nuestras víctimas?


¿Cuándo repararemos a nuestras víctimas?

Por Martha Lucia Ceballos

Lo más difícil al mencionar la violencia en Colombia, es que tristemente, esta existe de tantas maneras que resulta terriblemente complejo acercarse a una forma de violencia sin excluir o pasar por las demás sin que dicha aproximación parezca incompleta y superficial, de todas maneras, es de mi interés el  hablar respecto a la violencia armada en Colombia a partir de los informes entregados en el Centro de Memoria histórica acerca de El conflicto armado y sus víctimas en Colombia.

Lo esencial de este problema y partiendo un poco de los diferentes textos vistos en  clase, es el trabajo de la memoria como un elemento esencial en la  reparación integral de las víctimas, si bien la violencia en Colombia obedece a factores de orden social es de gran importancia entender que los diferentes procesos políticos en la historia del país han sido factores claves para la reproducción de la violencia a través de los tiempos, y bien lo decía Jairo Estrada en su ponencia al mencionar que “El orden social vigente produce y reproduce condiciones para la violencia” de lo cual, claramente podemos inferir que el conflicto armado en Colombia se origina y se mantiene gracias a nuestra distribución sociopolítica a pesar de los diferentes cambios y transformaciones  que el conflicto ha tenido a través de los años.

La manera en la que la sociedad colombiana se ordena, facilita el control político y social de la población por parte de las instituciones de poder, que si bien comprendemos que lo político no solo es el reflejo de intereses económicos en  Colombia la representación política no es un reflejo ni representa los distintos sectores sociales del país, entonces me surge la duda, ¿Cómo superar la violencia en Colombia y reparar a las víctimas, si no estamos representados políticamente en nuestra totalidad? Traigo entonces a colación el concepto de Biopolitica de Foucault, donde,  a grandes rasgos se habla acerca del poder que ostentan las instituciones sobre los sujetos que conforman la realidad y donde se menciona que este poder se aplica con el fin de un control  social.  En Colombia vemos como este control social se ejerce a partir de la repartición de los poderes políticos donde vemos que constantemente son los mismos grupos sociales quienes ostentan el poder y las decisiones institucionales a nivel nacional, esto contribuye a un déficit en la democracia donde los derechos de los ciudadanos no se aseguran por falta de representación de los distintos grupos sociales y donde priman los intereses de uno o dos de estos grupos principalmente y donde no se tienen en cuenta a los demás.

Si entonces, se sigue preservando el mismo orden social en el país, es imposible esperar que cese el conflicto armado y peor aún, que las víctimas sean reparadas ya que nuestra organización no detiene el conflicto si no que le da los medios suficientes para continuar sus procesos de crecimiento y fortalecimiento, lo que implica más víctimas para el país, en donde además, entra a jugar el tema de la memoria como un elemento esencial para la reparación, pero, ¿Cómo construir memoria en un país que no ha solucionado sus problemas sociales por razones políticas?


Concluyo entonces, que el problema de la construcción de memoria, no solamente se puede abordar a partir del trabajo con las víctimas, si no de la constitución política del país, considero que si no hay un cambio de poderes y una re evaluación en sus valores, no puede desarrollarse un cambio social profundo que propenda por las victimas de nuestro país. ¿Si seguimos teniendo víctimas, cuando las repararemos a todas? 

sábado, 20 de junio de 2015

viernes, 19 de junio de 2015

Sinfonía de Ciudad (Arte Y Ciudad)

Titulo: Sinfonía de Ciudad- Arte en la Ciudad.
Directo: Manuel J Rojas
Cámara: David Sánchez
Duración: 4:00 Min
Sinopsis: un día cualquiera en las calles de la ciudad de Bogotá, evidencia el arte palpante de las calles, artistas que hacen de su labor diaria un hecho artístico social del cual viven, en donde se incluye a toda la sociedad.




Arte Y Ciudad

jueves, 18 de junio de 2015

Notas sobre lanzamiento del libro HISTORIA SOCIAL DEL CINE EN COLOMBIA, Alvaro Concha

JOHANA PARRA



Notas sobre lanzamiento del libro
HISTORIA SOCIAL DEL CINE EN COLOMBIA, Alvaro Concha


Nuestro país es por tradición una mezcla entre el campesinado y la mano obrera, somos hijos de varias luchas y muchas pérdidas, perdimos sobre todo la capacidad de avanzar culturalmente desde nosotros mismos y le dimos ese poder a agentes externos al dejar que nos permeen con su propia manera de ver el mundo y de relacionarse con él, no somos nuestro propio modelo a seguir, no llegamos a construirnos a tal punto.


En una cultura de masa la comunicación se volvió esencial, y al llegar a la frontera un acontecimiento como el audiovisual, lo dejamos entrar sin ninguna restricción, echamos mano del medio para el disfrute y enceguecemos ante el espectáculo. El cine llegó a nosotros por mar, primero a los grandes puertos fronterizos y se extendió hasta el centro, los Transhumantes como los llama Concha pasaban con proyecciones y seguían su camino, una actividad pasajera y efímera que constituyó el cine de las primeras épocas para nosotros.


Este país es a-temporal, la modernidad nos llegó mucho después que a otros países, y nos llegó de golpe, esto determinó una división por la abstención al cambio, y parecemos seguir tendencias de otros lugares sin relacionarse con nuestro entorno. La visión de otras partes del mundo que nos llegó desde el cine que vimos de producción  francesa e italiana en todas las salas, seguido por la entrada triunfal de Hollywood que tuvo increíble acogida.


Al inicio el cine solo se apropió por la curiosidad del manejo de la cámara, por la magia que ello implicaba, luego se registraron los eventos a manera de documentación, y fue muy entrado el siglo XX cuando se empezó a generar narrativa propia, sin embargo al ser exhibido era tal la identificación del espectador con la historia que tomaba partido llegando a destruir salas en caso de no estar deacuerdo.


Alvaro Concha invita a pensar qué implicaciones tuvo la historia y el recorrido social del país para la industria del cine y para la población que lo recibía, las condiciones que hicieron que el cine se viera estancado como un producto propio que devele la cultura, y esto atado a un estancamiento también de la economía y de la apropiación de los acontecimientos histórico-sociales “Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad, momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer” “... No importa, pues, que las respuestas que demos a nuestras preguntas sean luego corregidas por el tiempo” (PAZ, 1950)


Industria - Exhibición - Arte es el marco completo para escribir historia de cine, todo desde una perspectiva de historia social, sin caer en la simple anécdota, mirada de la que Concha quiere distanciarse para tomarse muy en serio el quehacer del cineasta y del cinéfilo, sin  llegar tampoco al otro extremo de reconocer el conocimiento como enciclopédico, hacen que este libro pueda contar con una perspectiva de las condiciones materiales de la sociedad que produce cine. “La máscara del viejo es la historia de unas facciones amorfas, que un día emergieron confusas, extraídas en vilo por una mirada absorta. Por virtud de esa mirada las facciones se hicieron rostro y, más tarde, máscara, significación, historia.” (PAZ, 1950)




BIBLIOGRAFÍA


CONCHA, ÁLVARO; 2014, Bogotá: Publicaciones BLACK MARIA Escuela de Cine. Historia social del cine en Colombia. Tomo 1 1897 - 1929


Junio 2015; Conversatorio con Alvaro Concha sobre su libro Historia del cine en Colombia. Tomo 1 1897 - 1929


PAZ, OCTAVIO, 1950; España; Cuadernos americanos; El laberinto de la soledad  


ZARDAR; 2005; España;  Paidós Iberica; Estudios Culturales para todos

Producción audiovisual acción Direkta

Un ejemplo de anti publicidad y guerrilla de la comunicación:

Parodia de un vídeo de la campaña de Zuluaga, primero les dejo el link del video original de la
campaña:

OSCAR IVAN ZULUAGA El mejor jugador de Colombia!



(con la actuación especial de un pastor de misión carismática internacional)


Y el que se realizo con el equipo de la Direkta:
ZEVERA PARODIA: Anticomercial Zuluaga



Y un link que habla un poco sobre de la guerrilla de la comunicación:

http://www.viruseditorial.net/pdf/luther_blisset_manual_guerrilla_comunicacion_baja.pdf





Producción audiovisual acción Direkta

Algo más de lo que se realizo este semestre con la Direkta y que tiene que ver con quien tiene la cámara y que se hace con ella, de medios de comunicación y control.

Toma Escuela de Cine y TV UNAL 11 y 12 de Mayo 2015




Toma rectoria unal







Producción audiovisual acción Direkta

Comparto un trabajo realizado durante este semestre por parte de un equipo de estudiantes y egresados de la universidad, donde evidenciamos y parodiamos algunas situaciones deplorables de la universidad.




Trabajo Final

El Que A Buen Arbol Se Arrima


Montaje:
Sergio Lombo Ortiz

Investigación:
Johan Serrano Rivera
Alejandro Díaz-Álvarez

Impresiones sobre el documental “Pizarro”

Hace algunos días en un salón de clase, se presentó una discusión acerca del papel del artista/ escritor/ realizador, en un país como Colombia, tan cargado de problemáticas y de heridas abiertas. Uno de los allí presentes, cuestionaba amablemente la posición de un compañero quien argumentaba que no le interesa en lo más mínimo encauzar su producción hacia subsanar dichas problemáticas del país o si quiera tocarlas, por el contrario, su interés recae en los mundos fantásticos, lejanos a toda realidad Colombiana. Por más curiosa que le pareciera al primer compañero la posición del segundo, la clase se cerró al llegar a una conclusión unánime de que ambas posiciones son respetables, la una por entender la importancia de nuestro contexto en nuestro quehacer como creadores, la otra por la libertad a la que cada quien tiene derecho.

Ahora, más allá de respetar ambas posiciones, en lo personal, yo creo que el arte no tiene porqué asumir obligatoriamente las temáticas llenas de tristezas y sangre injustamente derramada en este país y mucho menos asumir un papel de redentor.  Sin embargo, aquel que se dedica a la creación tiene la posibilidad de dar voz a quienes les ha sido arrebatada. Esto es precisamente lo que hace el documental Pizarro, dar voz y no solamente a este hombre que para nuestra historia como colombianos es tan importante y encarna tantos aspectos del conflicto que vivimos, sino a quien lo perdió, a quien lo lloró, a su hija María José. A mi modo de ver, Simón Hernández encontró una manera muy acertada de narrar un momento que no debe quedar en el olvido. Este director trabaja una forma de narrar sumamente respetuosa y ese respeto por el dolor de las reminiscencias, no pierde el rumbo al recordarle a un país las injusticias de las que se alimenta.


El cine es luz, esa es una de sus materias primas, así mismo, el cine puede iluminar lugares de nuestro pasado que no deben permanecer en las sombras de la turbia memoria colectiva. Mi posición como realizador en continuo crecimiento, es sin duda, la de entretejer estas dos cualidades. Siento que este tipo de obras en un país como Colombia son completamente necesarias y relevantes, obras que no sólo se preocupan por la temática o por la estética, sino que logran integrar ambas partes con delicadeza para así lograr iluminar dichos nichos oscuros de nuestra historia, obras que nos proponen reflexiones sin ser impositivas y que nos exigen como espectadores recordar de donde venimos.

miércoles, 17 de junio de 2015

Análisis Impunity y Falsos Positivos.

Universidad Nacional de Colombia
Escuela de Cine y  Televisión
Ética y Cultura
Natalia Martínez Calderón
Código: 2508428

El cruce entre universos:
La descripción densa en las interpretaciones audiovisuales sobre los falsos positivos.

“La finalidad de la antropología consiste en ampliar el universo del discurso humano”[1]. Me gustaría empezar por esta frase del texto porque me parece que sintetiza de manera poética los objetivos de esta forma de aproximarse a la realidad. En primer lugar la intención de ampliar el universo es una imagen bonita: la persona que empuja las fronteras de un universo, su universo, hacia más allá de sí mismo. Es la imagen, no tan agradable, de la persona sedienta que no le basta con lo que tiene y quiere abarcar más, es verdad; pero a la vez, es la imagen de quien desea pasar al otro lado e interactuar con ese otro universo que no conoce, desea ser parte del otro, desea ser el otro. Pero además es un universo particular: “ el discurso humano”. Lo que el ser humano dice- por supuesto que no solo con palabras- y no solo lo que dice sino lo que desea decir, su intención y su sentido al decir, al expresarse y comunicarse. Parto de la noción de discurso del texto porque me parece que en el análisis de estas dos películas – Impunity[2] y Falsos Positivos[3]- la intención de hablar sobre algo que poco se habla en Colombia es el principal inestable y difícil terreno que se empieza a tocar. Hablar sobre el tema de los falsos positivos implica necesariamente hablar de los distintos discursos que se tienen al respecto, que están mediados por la imposibilidad de exponer esos discursos, gracias al miedo, a la resignación y a complejidad que representa el tema. Como bien lo expone el texto, las interpretaciones del contexto, los distintos  discursos audiovisuales que se tejen en torno a éste, pueden variar y cumplen sus propias lógicas internas. Sin embargo, si se deja claro que entre más densa sea la interpretación, entre más delgado hile, entre más bases y sustentos tenga, más útil será para otros, contemporáneos o futuros, lectores de la interpretación. Así, me parece que las dos aproximaciones son válidas, una es más responsable que otra, y sin embargo ambas se quedan cortas frente al tema de hilar más delgado, de escribir con mayor minucia, sobre el conflicto interno de las víctimas con las que tratan, que a mi modo de ver, sería lo más interesante y necesario para los miembros de la cultura a la que se aproximan, los colombianos.

Por un lado, el documental Falsos Positivos de Simone Bruno, hace un acercamiento basado en el testimonio de distintos actores (periodistas, victimas, políticos, opositores, funcionarios del gobierno) a través del uso de la entrevista (bustos parlantes). Me parece que al estar tan apegado al discurso meramente oral o verbal, los muchos otros discursos se pierden. Es por esto que a pesar que se queda en la superficie de contar lo que pasó sin profundizar en mostrar cómo pasó. De ahí que se sienta cierta generalización y la descripción densa se pierda por un discurso que recoja de forma particular los hechos. Las victimas y en general los personajes, establecen grandes conclusiones sobre lo que pasó, grandes teorías. Sentencias sobre la impunidad del país y generalidades sobre todos los casos de falsos positivos. Esto tiene la función de informar someramente sobre cierto contexto al exterior, pero parece no cumplir con las expectativas que como colombianos nos formamos al recibir una interpretación de nosotros mismos. Tiene que ver con el hecho de que la interpretación está hecha desde un segundo o incluso tercer orden, desde un agente que no está involucrado en la cultura y que de cierto modo no la conoce de la misma forma que quien la vive.

En el otro lado está Impunity de Hollman Morris y Juan José Lozano que es un análisis de primer orden pues es realizado desde la percepción que tienen colombianos sobre la cultura colombiana. De esta forma se elabora una interpretación de los hechos que pretende mostrarlos, más que contarlos, o mejor, contarlos mostrándolos. Así, vemos a las víctimas en el momento en que buscan respuestas en el modelo de justicia transicional y vemos los cuerpos tras las masacres, vemos a los paramilitares (aunque sus rostros estén velados), vemos a Mancuso en el senado haciendo la paz, las desmovilizaciones, el dolor de las madres al no obtener ninguna respuesta, vemos a los actores actuando. El discurso social que obtenemos es el que no necesita palabras para expresarse. A pesar de que se apoya en el testimonio, no es ahí donde obtiene sus momentos nodales. Es la proyección de la indiferencia del sistema y de los victimarios ante el dolor de las victimas. En este sentido, el uso de la descripción densa se evidencia más en este trabajo, si se habla desde una concepción jerárquica del asunto ( no siempre útil), gracias al trabajo que se toma de seguir este proceso social, del cambio en la justicia, y registrarlo. En ese sentido es mucho más detallista que la simple premisa de “el colombiano todo lo olvida, todo lo perdona”, pues permite ver cómo es que no existe esa justicia en Colombia, cómo es que se olvida, desde el ejemplo puntual de los falsos positivos y de estas madres en los juzgados. Sin embargo, no siempre es suficiente ver, porque el ver tiene una trampa y es que deslumbra y no siempre permite pensar. Es decir que haría falta un análisis más profundo sobre lo que pasa sin ser visto, sin ser exteriorizado, como los sentimientos y pensamientos más profundos de esas madres ante la desgracia, que curiosamente vienen a ser conocidos, mayoritariamente, a través de la palabra. Un retorno a la palabra y al testimonio, pero en profundidad, un retorno que logra desembocar no en lo que se dicho sino a lo dicho (en términos de Ricoer) , a la intención en el decir, al enunciado y no a la simple oración, al sentido en medio de lo que se está diciendo. Esto se logra por medio de una convivencia extensa, constante, juiciosa y responsable con los actores implicados.

Es importante concluir que las interpretaciones no son una mejor que la otra, y que no se suceden ni se imponen de manera evolucionista. Lo cierto es que cada una es aplicable en cierto contexto, en el suyo propio. Pero la clave está en los puntos en los que logra la universalidad y esto no quiere decir que logra aplicarse a todas las situaciones. Tiene mucho más que ver con ese correr las fronteras del universo, esa universalidad no es abarcar todo el universo, sino que es el límite, la línea cada vez más difusa e indefinida, que separa mi universo del suyo. La universalidad es el cruce de universos, el punto donde no es posible decir dónde acaba mi universo y dónde empieza el suyo, el punto donde empieza a llamarse nuestro.  



[1] Geertz, Clifford. La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa. 1997.
[2] Morris H y Lozano J.J. Impunity. (2010)
[3] Bruno S. Falsos Positivos (2009)